La mayoría de las startups EdTech construyen su producto, lo llevan a las escuelas y esperan retroalimentación. Nosotros hacemos lo contrario: vamos a las escuelas, escuchamos durante semanas o meses, y solo entonces comenzamos a construir. No es el camino más rápido. Es el camino que produce herramientas que realmente se usan.

Escuchar primero, codificar después

El co-diseño genuino comienza con una premisa incómoda para cualquier equipo de producto: no sabemos qué necesitan los usuarios mejor que ellos. Los docentes tienen un conocimiento contextual sobre sus aulas, sus estudiantes y sus retos que ningún product manager puede adquirir leyendo artículos académicos o haciendo entrevistas de 30 minutos.

Nuestro proceso comienza con observación etnográfica: 2 a 4 semanas en el aula, sin agendas de descubrimiento predefinidas, observando y tomando notas. Luego vienen las entrevistas estructuradas, los talleres de mapeado de problemas y los prototipos de papel que los docentes pueden manipular y descartar sin sentirse juzgados.

El proceso de co-diseño Mentu

  1. Fase 1 - Inmersión (4-8 semanas): observación etnográfica en aula sin agenda predefinida.
  2. Fase 2 - Mapeado de problemas (2-3 semanas): talleres con docentes para identificar y priorizar fricciones reales.
  3. Fase 3 - Ideación conjunta (2-4 semanas): sesiones de diseño donde docentes y equipo técnico crean soluciones juntos.
  4. Fase 4 - Prototipado iterativo (6-12 semanas): ciclos rápidos de prueba y ajuste con los mismos docentes.
  5. Fase 5 - Piloto controlado (12-24 semanas): despliegue limitado con evaluación MEL de Nivel 1 y 2.

Lo que cambia cuando se co-diseña de verdad

Taller de co-diseño con docentes

Cuando los docentes co-diseñan una herramienta, su relación con ella cambia fundamentalmente. No es un sistema que les fue impuesto; es algo que ellos ayudaron a crear. Esa apropiación produce tasas de adopción y uso sostenido significativamente más altas. En nuestros proyectos co-diseñados, el uso a 6 meses es consistentemente 2-3 veces mayor que en implementaciones convencionales.

El principio de reciprocidad: En cada proyecto de co-diseño, los docentes participantes reciben formación en pensamiento de diseño, herramientas para seguir innovando y, cuando el contexto lo permite, reconocimiento formal por su contribución. El co-diseño debe beneficiar a los dos lados.